Bastó cruzar las puertas de la Sociedad Rural para que la rutina quedara del otro lado. Un guerrero medieval acomodaba su espada antes de posar para una foto, una niña abrazaba un peluche de Pikachu mientras buscaba a su próximo personaje favorito y, entre pelucas violetas, capas negras, armaduras, túnicas japonesas y personajes salidos del animé y los videojuegos, cientos de fanáticos recorrían los pasillos de Mundo Animé como si, por unas horas, hubieran entrado al universo de las historias que los acompañan desde chicos.
Los parlantes alternaban canciones de animé con bandas sonoras de videojuegos. Los celulares se levantaban cada vez que aparecía un nuevo cosplay y, frente al escenario, familias enteras compartían el entusiasmo de adolescentes y jóvenes adultos. Algunos esperaban la llegada de los invitados especiales; otros recorrían los stands de figuras de colección, mangas, ilustraciones, accesorios y videojuegos, mientras el aroma de la comida se mezclaba con el bullicio constante de una convención que volvió a reunir a miles de personas.
Tucumán celebró una década de cultura “geek”Detrás de cada traje, sin embargo, había mucho más que un disfraz. “Mi nombre artístico es Yuca Cosplay y hoy estoy haciendo a Deku Vigilante, una versión mucho más oscura del personaje”, contó Michel Ángel Díaz, de 30 años, mientras acomodaba algunos detalles de su vestuario.
Su traje no nació de un impulso de último momento sino que llevó un año y tres meses de trabajo. Aprendió a trabajar con cuerina, goma eva, porcelana, telas y costuras para lograr cada pieza, además de invertir entre $600.000 y $700.000.
“Hago esto como un hobby. Tengo mi trabajo y mis responsabilidades, pero el cosplay es una forma de desconectarme. También es lindo sentirse dentro del personaje y que la gente valore todo el trabajo que hay detrás”, explicó.
Hace apenas tres años que comenzó en este mundo, aunque asegura que el crecimiento de la comunidad fue evidente en muy poco tiempo. “Antes muchos tenían vergüenza. Ahora cada vez más gente se anima a participar y a mostrar lo que hace. Hay mucha más movida que cuando empecé”, afirmó.
Y a quienes todavía miran estos encuentros con curiosidad les deja una propuesta. Primero venir como espectadores y disfrutar. Después, si aparece el entusiasmo, elegir un personaje con el que se identifiquen y comenzar de a poco. “Lo importante es disfrutar”, resumió.
Ese crecimiento también empezó a convertir a Tucumán en un punto de encuentro para fanáticos de otras provincias.
Por qué vale la pena ver "100 metros", la película de animé que acaba de estrenar NetflixSofía, de 21 años, viajó desde Salta para participar por primera vez de Mundo Animé, aunque lleva casi una década confeccionando cosplays.
“Traen muy buenos invitados, algo que no suele pasar en Salta. Además vi muchísimos cosplays lindos”, comentó mientras recorría el predio caracterizada como Pomni, uno de los personajes de “El Increíble Circo Digital”.
Su traje le demandó alrededor de un mes de trabajo, pero es apenas uno entre muchos otros personajes que fue interpretando a lo largo de los años, ya que en su armario también suele encontrar los vestidos de Sailor Moon, Sakura Cardcaptor, Inuyasha, Sesshomaru, y Kirito.
Su historia comenzó de una manera mucho más simple. “Un día iba caminando con mi mamá y mi hermana cuando vi una peluca. La quería, pero no nos alcanzaba la plata. Después me la regalaron para Navidad y ahí empezó todo”, recordó.
Lo que más disfruta, confesó, no es solamente caracterizarse, sino el intercambio con el público. “Lo que más me gusta es que me pidan fotos”, dijo risueña mientras una fila de niños aguardaba para posar a su lado.
Desde Santiago del Estero
La misma sensación encontró Ignacio Blanco que llegó desde Santiago del Estero impulsado por unos amigos tucumanos. “Allá no tenemos convenciones tan grandes ni espacios dedicados al animé y los videojuegos. Está bueno encontrar un lugar donde tantas personas compartan los mismos gustos”, contó.
Frente al escenario principal, decenas de personas seguían las actividades sentadas en el piso o desde los laterales del salón. Entre las figuras más esperadas estuvo Patricia Azán, reconocida actriz de doblaje de personajes como Eric Cartman y Kyle Broflovski en South Park, o Vicky en Los Padrinos Mágicos.
“Me dijeron que aquí tenían comida muy rica. Ya probé las empanadas, la milanesa. Jamás había probado una carne tan buena como la de Argentina”, comentó desatando los aplausos del auditorio.
Cómo activar el “modo Sailor Moon” en WhatsApp: paso a paso para fanáticos del animéPero el momento más emotivo llegó cuando dejó de hablar de personajes para hablar de las personas. Frente a cientos de jóvenes, muchos de ellos identificados con las mismas historias que ella ayuda a contar con su voz, Azán los invitó a no dejar que las opiniones ajenas definan quiénes son. “Lo único que importa es lo que nosotros pensemos de nosotros mismos”, expresó.
Esa definición pintó lo que ocurría durante todo el fin de semana en Mundo Animé. Más allá de los trajes, las espadas o las pelucas de colores, miles de personas encontraron un lugar donde compartir una pasión sin explicaciones y sentirse parte de una comunidad que, año tras año, se agiganta cada vez más.